Mis Escritos

Mis escritos

son gratutitos

copia y pega

y ya está.

Los derechos de autor son demasiado caros

son la excusa del depredador

para hacer dinero fácil

a costa del escritor.

Por eso prefiero confiar

en que se reconocerá mi autoría.

Por eso, yo regalo mi trabajo

siempre que reconozcan mi autoría...

Copia y pega y es todo tuyo,

con mi nombre en el final.

Gracias

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martes, 31 de mayo de 2011

Reyertas


Imagen tomada de Google Imágenes

Reyerta que descubre su falacia
resquebraja su adustez sin más palabras
que el silencio de la escolta de la muerte.

Sanguinario es el momento sideral
que se escabulle desertando de relojes
y...¡qué pena por segundos altibajos!
y...¡qué tristes los minutos cabizbajos!
y las horas encubiertas por vergüenzas
danzan cierzos entre vientos abisales.

Las rencillas vagabundas ya no duermen
ni se quejan ni se esconden ni reclaman
solo atacan con sus garras y colmillos
como fieras devorando sus bocados.

Y el aplomo que es de plomo y pesa mucho
es muy lento y nunca alcanza nuestra huida
el muy tonto es hijo de una malquerida…

El día del perdón


Imagen tomada de Google Imágenes

Radiante el astro que acaricia alegre
a todo el mundo sin mirar sus sombras;
a todo el mundo da calor sereno
a todo el mundo su sonrisa amena.

Y en cambio el hombre cuántas diferencias
blasona fiero cual su fiel bandera
y yo que busco siempre la manera
de que las fobias dejen de hacer mella
en tantas almas llenas de recelos
en tanto antiguo y hondo reconcomio
en tanta triste situación de entrega
y en tanta angustia, dolo, saña y pena.

Radiante el astro sin juicios ni condena
que nos ofrece vida y resplandor
¿por qué no ser una vez al menos
Imitadores del brillante sol?

Declaremos juntos el día del perdón
y perdonemos todos todas nuestras deudas…

Rompecabezas

Imagen tomada de Google Imágenes

Doquier hay brisas que refrescan leves:
la sien se entrega como amante dócil
el ojo espía el verdor ajeno
la mano palpa la pasión del aire
la paz resurge cual bella heroína
y todo cobra natural sentido.

Y todo tiene su razón de ser
y todo calza en su rompecabezas
tejiendo vidas de peculiar valor.
Será por esto que aconteciera aquello,
será por esto que ese sol se asoma
amaneciendo en tu mejilla fiel
con un rubor que es como diamantino
y tierno y suave y caluroso y fino
y claro y puro y es todo mi vergel…

Y todo vuelve de su noche oscura
y todo brilla con un aura extraña
y ya no existe ni maldad ni saña
y ya no llueve sino en llovizna alegre

Y es que nos llueve bajo un sol estío
llovizna alegre de sonrisas tiernas
y todo es lindo y es todo un arco iris
que se ilumina en tu pupila eterna…

lunes, 30 de mayo de 2011

Niño Adulto



Imagen tomada de Google imágenes







¿Cuándo fue que los adultos dejamos de jugar?
¿Cuándo cambiamos la diversión por el alcohol y otros vicios?
¿Cuándo cambiamos la charla amena por la charla seria?
Volver a mis orígenes, jugar, cantar, reír, bailar
eso es todo lo que en verdad cuenta en la vida
El resto es tan sólo relleno.


domingo, 29 de mayo de 2011

Leucemia

                                            Foto tomada de Google Imágenes







“Y es que del árbol caído
todo el mundo hace leña”

La leucemia, sangre blanca
con petequias de morado;
demorada está la muerte
que no llega ni se advierte.

Con la piel como la nieve,
con los ojos como metras
fui estatua en movimiento
solo cuando necesario.

-Si marico alguien te dice,
bien marico te me quedas;
si pendejo alguien te llama,
tú me pasas por pendejo,
si te pegan; no devuelvas
ese golpe que te dieron;
sal corriendo, sal corriendo,
no te enfrasques en peleas;
basta un golpe mal parado
y su hemorragia engendrará;
tienes tan pocas plaquetas
¡que no debes ni jugar!-

Y la misma cantaleta
cada sábado sonaba
parecía disco rayado
la Doctora que abogaba…
pero es cruel el que adolece
ante el más debilitado.

¿Cómo evito una pelea
entre el golpe y la pared?
¿Cómo corro si rodean
diez malandros mi desdén?

¡Cómo huyo, cómo escapo
si el salón completo asalta
mi invencible ingenuidad!

Sin peleas soy marico,
sin defensas soy pendejo,
nadie apuesta una moneda
por mi hombría de enfermito.

Porque nadie sabe nada
de esta infiel enfermedad;
es secreto y es vergüenza,
es castigo y es maldad.
Soy estorbo, soy molestia,
soy vergüenza a mi abolengo
porque tengo lo que tengo
con mi poca y corta edad.

¿Cómo sé? Es que espío
es que escucho tras las puertas
los susurros de mamá
los delirios de papá
la sentencia de doctores
y la cruenta realidad,
si me callo es porque temo
el correazo que vendrá…

Los mareos continúan,
tengo sueño a cada rato,
y las fuerzas nunca acuden
a mis músculos dormidos.
Cuando corro cuatro pasos
yo jadeo como los perros,
y si atajo algún correazo
-moretón que no se quita-
brota presto de mis piernas
todo un gran berenjenal.

Mis plaquetas por los suelos,
de los rojos un millón,
y los blancos son ya tantos
que se comen al montón,
tan hambrientos insaciables
que se comen el montón…

Y si tengo hemoglobina
casi en cero casi siempre
¿cómo puedo oxigenar
este cuerpo y esta mente?
¿Qué soy torpe? ¡no me digas!
¿distraído? ¡qué más da!

No defiendo mis derechos
porque el miedo es más audaz
que el afán de protegerme,
y la muerte me susurra
(día y noche a cada rato)
me susurra en el oído
–ya te tengo en la mira,
ya eres mío lo verás-

Basta un golpe, uno solo
y este cuento se acabó…

Epílogo:

El milagro aconteció,
Dios es bueno, Dios me ama
y la leucemia me curó
catorce años ya contaba
cuando el mal me abandonó…

Y ¿el infierno se acabó?
No mi hermano, para nada;
ese sí que continuó,
de otras formas, de otras tramas
pero ¿ves? perseveró…

viernes, 27 de mayo de 2011

Nacemos inocentes

(Soneto endecasílabo baciato y caudato)


Nacemos todos niños inocentes;
¡la vida es la que curte nuestras pieles!
son pocos los que viven entre mieles,
son muchos los golpeados, los cayentes.

Algunos hay que tienen tan latentes
dolores en el alma cual troqueles,
recuerdos despreciables como hieles
que amargan todo el tiempo sus presentes.

Los hay que no han quebrado ni una taza,
los hay que lo han deshecho casi todo,
hay otros: los que aprietan su tenaza
y hay quienes se revuelcan en el lodo.

Mas todos fuimos niños candorosos
trocados por eventos muy ruinosos.

Mas todos fuimos blanco de furiosos
embates de esta vida que amenaza.

jueves, 26 de mayo de 2011

Mis Envidias


¿Que escuchas con los ojos a los muertos?
Se nota que eres tú de alta camada;
hay otros como yo que sus aciertos
escriben sobre tumbas: su morada.

¿Que escuchas con los ojos a los muertos?
¡Bendito que naciste de alta casta!,
habemos quienes damos por inciertos
los versos que nos gritan :¡Dios ya basta!

Qué fácil ser poeta cuando hay cobre.
Qué linda aristocracia sin lamentos.
Pero hay aquél que suelta; por ser pobre,
sus versos más hermosos a los vientos.

Qué fácil ser poeta si se es noble.
Qué bella burguesía de alta cuesta.
Qué fácil si no escuchas el redoble
del hambre que se muestra manifiesta.

Qué fácil escribir desde temprano
si es que eres Jesuita o Franciscano,
si tienes bibliotecas a tu alcance
bordadas con el mágico balance
de sendo entorno alegre y encomiable.

Pero hay también el niño; el indeseable,
que escribe entre chacales y leones
y aguanta burlas más denigraciones;
y esconde cada verso cual tesoro
temiendo caiga en manos de otro moro.

¿Que escuchas a los muertos con los ojos?
¡Dichoso que naciste de abolengo!,
hay niños que comieron solo enojos
y tienen el dolor que ya no tengo.

¿Que escuchas a los muertos con los ojos?
¡Sortario que naciste con estrellas!,
hay niños que crecieron entre abrojos,
palizas y rencillas y querellas.

Hay niños que nacieron estrellados,
que donan sus estrofas a las brisas;
carecen de alegrías y sonrisas;
no tienen ni futuros ni pasados.

Hay niños; los poetas miserables
que esperan por caricias más amables,
que aguardan por un trato más humano;
un trato más altruista, más de hermano.

Reniegan del futuro y del pasado:
juglares con presente destrozado.

Las Miradas

No hay cielo para quien ha perdido toditas sus estrellas.
No hay Norte para quien ha extraviado inerte su destino.
No hay senderos ni trochas ni avenidas; no hay camino
para el alma rendida entre rencillas y querellas.

Si al menos una luz de rendija se asomara…

Las pupilas se me pueblan de miradas:

La mirada indiferente del planeta
la mirada irreverente de un asceta,
la mirada inamovible de un quebranto,
la mirada indefinida de otro llanto…

La mirada incomprendida del artista,
la mirada manifiesta que se enquista,
la mirada penetrante del torero,
la mirada vacilante del cordero.

La mirada inaccesible de una diva,
la mirada impertinente que se esquiva,
la mirada denigrante de un insulto,
la mirada convincente de otro culto.

La mirada intrascendente del maleante,
la mirada inconsecuente del pedante,
la mirada guerrillera del torpedo,
la mirada despreciada de otro miedo.

Las miradas lagrimosas de los niños,
las miradas tendenciosas de los guiños,
la mirada de crueldad del buen soldado,
la mirada de bondad del agotado.

Las miradas elusivas del culpable,
las miradas discursivas del amable,
la mirada tan punzante del que acusa,
las miradas invitantes del que abusa.

La mirada inexorable del agravio,
la mirada irresponsable del resabio,
la mirada imperturbable del autista,
la mirada imperdonable del bromista.

La mirada asustadiza del que miente,
la mirada intransigente del que siente,
la mirada arrebolada del rubor,
la mirada retorcida del dolor.

La mirada indestructible y egoísta,
la mirada del político fascista,
la mirada de dolor del pordiosero,
la mirada del amor y del “te quiero”

La mirada irreversible del pasado,
la mirada descontenta del que ha odiado,
la mirada inexpugnable del vencido,
la mirada clandestina del olvido.

Las miradas impacientes del que espera,
las miradas infinitas de una esfera,
la mirada del que nunca tuvo suerte,
la mirada irrefutable de la muerte.

La mirada del buen Dios del Universo
va plasmando su fragor en cada verso.

Ningún cielo, al que ha extraviado sus estrellas;
ningún Norte al que ha entregado sus destinos.
No hay senderos ni avenidas ni caminos,
no hay amores, ni las flores, solo mellas…

Solo mellas oxidadas en la mente
y un planeta que te mira indiferente.

martes, 24 de mayo de 2011

Pensamiento Sistémico


Castillos de fuego
llameando en el aire;
¡qué es otro desaire
para uno que es ciego!

Castillos de fuego
no escuchan el ruego
de gritos silentes
bramidos por mentes
que ruedan y caen
de cimas enhiestas
a abismos sin cuestas.

La gente
indiferente
entorna sus ojos
sin ver los despojos
que dejan los reos
de su mala suerte.
Tan sólo la muerte
nos da a los pigmeos
un soplo de calma
y un poco del alma
-trasluz y rendija,
brocal y clavija
del alma que queda
cual negra humareda
de fatuos recuerdos-

Los locos son cuerdos;
los cuerdos: ¡dementes!
y entre los presentes
no hay nadie que quepa
en este anatema
ni hay nadie que sepa
la Ley del Sistema:

* “Lo que a corto plazo es bueno para mi;
si es malo para los demás,
a largo plazo será malo también para mi
y viceversa”

*Nota: Estos cuatro versos fueron tomados del libro “El Pensamiento Sistémico” de Joseph O’Connor y Ian McDermott.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Recaída


Y regresas otra vez como si nada
nuevamente con tu cara tan lavada;
con la muerte encadenada a tu atavío
me susurras nuevamente: ¡Ya eres mío!

Y me enfrentas al dolor de la renuncia
y me retas a otro nuevo enfrentamiento
y el conflicto que me inunda el pensamiento
nuevamente me hace mella con su astucia.

Pero el miedo ya no viene galopando:
-Todos mueren, nadie queda por semilla-
(No hay palizas, ni correas, ni la hebilla
que curtiera nuestras pieles con su mando)

Ya no hay rabia que destroce mi inocencia;
ni inocencia que salvar de sus derrotas,
¿esperanzas e ilusiones?: ¡todas rotas!
-La paciencia es mi virtud es la paciencia-

Ya no estorbo ni molesto ni avergüenzo;
ni me escondo en mis autismos fraudulentos
ni reprimo sentimientos en un lienzo
de funestas tempestades y tormentos.

Soy sereno, pacifista y adorable
soy sincero, soy cordial y soy amable
solitario, solidario y soliviante
soy la esencia más profunda de un calmante…

¿Y regresas otra vez como si nada?
¡nuevamente; ¿con tu cara tan lavada?!
Con la muerte acurrucada a tu extravío
me susurras nuevamente: ¡¿Ya eres mío?!