Mis Escritos

Mis escritos

son gratutitos

copia y pega

y ya está.

Los derechos de autor son demasiado caros

son la excusa del depredador

para hacer dinero fácil

a costa del escritor.

Por eso prefiero confiar

en que se reconocerá mi autoría.

Por eso, yo regalo mi trabajo

siempre que reconozcan mi autoría...

Copia y pega y es todo tuyo,

con mi nombre en el final.

Gracias

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jueves, 26 de mayo de 2011

Mis Envidias


¿Que escuchas con los ojos a los muertos?
Se nota que eres tú de alta camada;
hay otros como yo que sus aciertos
escriben sobre tumbas: su morada.

¿Que escuchas con los ojos a los muertos?
¡Bendito que naciste de alta casta!,
habemos quienes damos por inciertos
los versos que nos gritan :¡Dios ya basta!

Qué fácil ser poeta cuando hay cobre.
Qué linda aristocracia sin lamentos.
Pero hay aquél que suelta; por ser pobre,
sus versos más hermosos a los vientos.

Qué fácil ser poeta si se es noble.
Qué bella burguesía de alta cuesta.
Qué fácil si no escuchas el redoble
del hambre que se muestra manifiesta.

Qué fácil escribir desde temprano
si es que eres Jesuita o Franciscano,
si tienes bibliotecas a tu alcance
bordadas con el mágico balance
de sendo entorno alegre y encomiable.

Pero hay también el niño; el indeseable,
que escribe entre chacales y leones
y aguanta burlas más denigraciones;
y esconde cada verso cual tesoro
temiendo caiga en manos de otro moro.

¿Que escuchas a los muertos con los ojos?
¡Dichoso que naciste de abolengo!,
hay niños que comieron solo enojos
y tienen el dolor que ya no tengo.

¿Que escuchas a los muertos con los ojos?
¡Sortario que naciste con estrellas!,
hay niños que crecieron entre abrojos,
palizas y rencillas y querellas.

Hay niños que nacieron estrellados,
que donan sus estrofas a las brisas;
carecen de alegrías y sonrisas;
no tienen ni futuros ni pasados.

Hay niños; los poetas miserables
que esperan por caricias más amables,
que aguardan por un trato más humano;
un trato más altruista, más de hermano.

Reniegan del futuro y del pasado:
juglares con presente destrozado.

Las Miradas

No hay cielo para quien ha perdido toditas sus estrellas.
No hay Norte para quien ha extraviado inerte su destino.
No hay senderos ni trochas ni avenidas; no hay camino
para el alma rendida entre rencillas y querellas.

Si al menos una luz de rendija se asomara…

Las pupilas se me pueblan de miradas:

La mirada indiferente del planeta
la mirada irreverente de un asceta,
la mirada inamovible de un quebranto,
la mirada indefinida de otro llanto…

La mirada incomprendida del artista,
la mirada manifiesta que se enquista,
la mirada penetrante del torero,
la mirada vacilante del cordero.

La mirada inaccesible de una diva,
la mirada impertinente que se esquiva,
la mirada denigrante de un insulto,
la mirada convincente de otro culto.

La mirada intrascendente del maleante,
la mirada inconsecuente del pedante,
la mirada guerrillera del torpedo,
la mirada despreciada de otro miedo.

Las miradas lagrimosas de los niños,
las miradas tendenciosas de los guiños,
la mirada de crueldad del buen soldado,
la mirada de bondad del agotado.

Las miradas elusivas del culpable,
las miradas discursivas del amable,
la mirada tan punzante del que acusa,
las miradas invitantes del que abusa.

La mirada inexorable del agravio,
la mirada irresponsable del resabio,
la mirada imperturbable del autista,
la mirada imperdonable del bromista.

La mirada asustadiza del que miente,
la mirada intransigente del que siente,
la mirada arrebolada del rubor,
la mirada retorcida del dolor.

La mirada indestructible y egoísta,
la mirada del político fascista,
la mirada de dolor del pordiosero,
la mirada del amor y del “te quiero”

La mirada irreversible del pasado,
la mirada descontenta del que ha odiado,
la mirada inexpugnable del vencido,
la mirada clandestina del olvido.

Las miradas impacientes del que espera,
las miradas infinitas de una esfera,
la mirada del que nunca tuvo suerte,
la mirada irrefutable de la muerte.

La mirada del buen Dios del Universo
va plasmando su fragor en cada verso.

Ningún cielo, al que ha extraviado sus estrellas;
ningún Norte al que ha entregado sus destinos.
No hay senderos ni avenidas ni caminos,
no hay amores, ni las flores, solo mellas…

Solo mellas oxidadas en la mente
y un planeta que te mira indiferente.